29 de septiembre de 2026

Qué suelo poner alrededor de la piscina

Agarre descalzo, temperatura al sol y desagüe: lo que hay que mirar al elegir el pavimento de la piscina, y cómo quedan el hormigón impreso y el desactivado.

Piscina con coronación curva y pavimento de hormigón impreso gris

El suelo que rodea una piscina no es un suelo cualquiera. Se pisa descalzo y mojado, pasa horas al sol y recibe salpicaduras de agua con cloro o sal todo el verano. Por eso, antes de fijarte en el color o en el dibujo, conviene mirar tres cosas: que no resbale, que no queme y que el agua salga hacia fuera.

Lo que tiene que cumplir

Que no resbale con los pies mojados

Es lo más importante. Alrededor de una piscina se corre, se sale del agua con prisa y juegan niños. Un suelo liso y mojado es una caída asegurada. Busca un acabado con textura y pregunta cómo se consigue el agarre: con el propio relieve del material, con un árido antideslizante en el sellado o con la grava a la vista.

Que no queme al sol

En pleno verano, un suelo oscuro al sol puede calentarse tanto que cuesta andar descalzo sobre él. Los colores claros, como el blanco roto, el arena o el gris claro, acumulan mucho menos calor. El material también influye, pero el color es lo que más se nota.

Que el agua salga hacia fuera

El pavimento debe tener una ligera pendiente hacia fuera del vaso, para que el agua de las salpicaduras y la de lluvia no vuelvan a la piscina arrastrando tierra y hojas, y para que no se formen charcos.

Que aguante el cloro, la sal y el sol

El agua de la piscina y los productos de mantenimiento desgastan con el tiempo cualquier acabado. Conviene saber qué mantenimiento necesita el suelo que elijas y cada cuánto.

Las opciones más habituales

Hormigón impreso

Es un pavimento continuo al que se da color y se estampa con un molde mientras está fresco. Alrededor de la piscina se suele elegir un molde con relieve, como la piedra o la madera, y un color claro. Se sella con resina y, para que agarre descalzo, se añade árido antideslizante al sellado.

Tiene a su favor que no tiene juntas por donde salgan hierbas ni piezas que se muevan, y que se puede combinar con el resto del jardín. En contra, la resina necesita renovarse con el tiempo, y más con el agua de la piscina.

Hormigón desactivado

En este caso se retira la capa superficial del hormigón fresco para dejar la grava a la vista. El resultado es rugoso y natural, con muy buen agarre incluso mojado, por eso se usa mucho en bordes de piscina y rampas. El color depende de la grava elegida.

Es menos «decorativo» que el impreso, porque no imita ningún material, pero para quien prioriza el agarre es una opción muy sólida.

Baldosa o piedra natural

Siguen siendo opciones válidas si se elige una pieza antideslizante para exterior. Hay que tener en cuenta las juntas, que necesitan cuidado para que no se ensucien ni salgan hierbas, y que algunas piedras oscuras se calientan mucho.

El remate con la coronación

La coronación es la pieza que remata el borde del vaso. El pavimento tiene que encontrarse con ella sin escalones ni huecos donde tropezar, y con la pendiente ya empezando desde ese punto. Es un detalle pequeño que marca la diferencia entre una piscina bien terminada y una que da problemas.

Nuestro consejo

Para una piscina familiar, un pavimento continuo en color claro y con acabado antideslizante suele ser la opción más práctica. Entre impreso y desactivado, decide según lo que más te importe: el aspecto del molde o el máximo agarre.

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